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Sábado 15 de Junio de 2024   











A 50 años de la toma de ASTARSA
15/5/2023 Tigre - Entrevistas

Además de Chango Sosa, la charla también contó con Victoria Basualdo, investigadora del CONICET y testigo especialista en los juicios de lesa humanidad contra empresarios; Claudio San Juan, miembro de la Red Euro-Latinoamericana de Análisis sobre Trabajo y Sindicalismo; y Exequiel Uriarte, abogado de la Secretaria de Derechos Humanos de la Nación en los juicios de lesa humanidad a empresarios.

“Queremos que sea un astillero y no un matadero”. La consigna que gritaban en los años ´70 los trabajadores del Astillero ASTARSA, de Tigre, era por un reclamo literal. Los trabajadores de aquella época, como el Chango Carlos Sosa, recuerdan que cada barco de gran calado que se construía se llevaba uno, dos o más trabajadores.

Sin embargo, el 30 de mayo de 1973 los obreros dijeron basta y tomaron la planta, en Solis y el río, en Tigre, para tratar de imponer soluciones de fondo. Hasta aquí la historia puede ser la de cualquier lucha obrera, incluso en la actualidad. Pero la gran diferencia es que aquellos obreros de ASTARSA sí lograron sus reivindicaciones.

Y también es cierto que pagaron su osadía con la cárcel, en el mejor de los casos, y con sus vidas, ya muy corrido el siglo XX. El mismo 24 de marzo de 1976, en la madrugada del golpe, la última dictadura cívico militar hizo desaparecer a 60 trabajadores de ASTARSA. Sin embargo, también hubo sobrevivientes que buscaron y buscan justicia.

El viernes último en la parroquia Ntra. Señora, de Carupá, la Comisión Memoria Verdad y Justica Zona Norte (CMVJ) organizó una instructiva charla sobre la toma de ASTARSA. Y tras las intervenciones quedó claro que los asesinatos y desapariciones de trabajadores de la última dictadura cívico militar, no fueron por error o exceso.

Conformaron la mesa de la charla Carlos Chango Sosa, sobreviviente de ASTARSA y activista de la toma. Además, Victoria Basualdo, investigadora del CONICET y testigo especialista en los juicios de lesa humanidad contra empresarios; Claudio San Juan, miembro de la Red Euro-Latinoamericana de Análisis sobre Trabajo y Sindicalismo.

Y luego se agregó Exequiel Uriarte, abogado de la Secretaria de Derechos Humanos de la Nación en los juicios de lesa humanidad a empresarios. La moderación estuvo a cargo de Manuela Schuppisser, nieta de Rufi Gastón, una de las referentes de la CMVJ y de Aldo Ramírez, trabajador del Astillero ASTARSA, desaparecido.

El protagonista

El Chango Sosa abrió la charla y recordó como fueron los años de trabajo de ASTARSA hasta la toma. Ponderó las investigaciones del CONICET para hacer conocer a fondo y visibilizar lo acontecido. Y luego, en primera persona, resumió la situación de ASTARSA y la lucha de aquellos años hacia mediados de 1973.

Recordó cómo, “soldadores (con soplete) y cortadores trabajaban juntos”. Entonces “hay una explosión” -el 23 de mayo de 1973, dos días antes de la asunción de JJ Cámpora, como presidente de la Nación- "y un compañero sale prendido fuego, José María Alesia, paramos. Y el 24 de mayo nos juntamos a la noche para hacer pintadas”.

Recordó también que mientras sigue el paro hay una asamblea. Que él ya había sido despedido. Y allí la burocracia sindical del gremio de navales (SOIN) trata de quebrar la huelga “y llega la noticia de que murió Alesia”. Entonces directamente los obreros deciden tomar la planta, con los directivos adentro, y formular una serie de reclamos.

Básicamente, relató Sosa, se pensaba reclamar el despido del equipo de seguridad laboral de ASTARSA. Pero él plantea: “No vamos a hacer todo esto para que despidan a algunos. Vamos a pedir más cosas”. Y así piden cinco puntos, el más notable el control obrero de la seguridad en el trabajo. Y los consiguen.

Sosa relató también, que luego, resuelta la toma, siguieron reclamando. Y obtienen una jornada laboral de 6 horas por trabajo insalubre. Y que en lugar de 3 mudas de ropa de trabajo al año (1 cada 4 meses), consiguieron una cada tres meses. Asimismo, consiguen que haya médico durante toda la jornada laboral, y no menos.

El Chango señaló que esa comisión interna duró tres años; hasta 1976 cuando llegó el golpe cívico militar. De sus testimonios surge que los trabajadores conocían sus derechos y se comprometían para obtener reivindicaciones. Además, tras la toma, reciben la solidaridad y se acercan a otros sindicatos de la región.

Los otros tres disertantes, del campo del derecho y la investigación, tal vez se conocían entre sí, o por referencias, pero no acordaron qué decir en la charla. Lo cierto es que de sus exposiciones surge claramente que los crímenes de la dictadura, en complicidad con empresas y la burocracia sindical, no fueron casuales ni errores.

Ejemplo de lucha

San Juan, experto internacional en seguridad e higiene del trabajo asimismo, en su intervención puso de relieve que en la actualidad duerme en el Congreso, y tal vez nunca se trate, un proyecto del Ejecutivo para crear comités mixtos –de obreros y patrones- de seguridad salud y prevención de riegos de trabajo.

Pero hace cincuenta años, destacó San Juan, aquella comisión interna de ASTARSA logró más: el control obrero de la salud, como había relatado, Sosa. Y reveló que es una exageración que ahora deba expedirse una ley, cuando el control de las condiciones de trabajo por los obreros, es un derecho adquirido por leyes vigentes.

San Juan explicó que por sus reclamos y su lucha los trabajadores organizados de ASTARSA eran ejemplo para otros muchos trabajadores de la región. También valoró el hecho de que los trabajadores de entonces habían entendido que “la salud no se delega” y que “la monetización (pagar más un trabajo insalubre) es una trampa”.

Y aseveró que el control obrero directo que proponía la comisión interna de ASTARSA, al provenir del modelo obrero italiano, implicaba que aquellos trabajadores conocían sus derechos y tenían horizontes claros. Hacia el final recordó una consigna de época testimonial: “Venga venga compañero/que acá se está luchando por el control obrero”.

La investigadora Basualdo –que además es testigo experto en los juicios de crímenes de lesa humanidad a empresarios (Ford, Mercedes Benz, Astilleros, otros)- en línea con San Juan evaluó que en la actualidad “vivimos tiempos difíciles” en materia laboral. Y evaluó que la toma de ASTARSA en 1973 fue relevante en la región.

Por algo será

Esto último, por la gran cantidad de trabajadores que conformaban el cordón industrial norte. Y las luchas obreras que habían comenzado no en los ´70 sino en los años ´50. “Incluso ASTARSA tuvo relevancia latinoamericana en materia de lucha obrera” señaló. Y calculó que entonces se movilizaron alrededor de 4.000.000 de obreros.

Basualdo explicó que esa lucha y ese movimiento “a veces parece mínimo” pero “la lucha de ASTARSA muestra un proceso de activismo enorme”. También señaló que, por ejemplo, "la lucha por el control obrero, solo es posible porque había delegados y comisiones internas” en las plantas fabriles “y una llegada a las bases”.

Y puso de relieve que “ese proceso de lucha es crucial para entender el terrorismo de Estado”. Pero además indicó que el accionar represivo “no solo estuvo motorizado por los militares, sino que hubo una relaciones entre sindicatos y empresarios, tal como se vio en los casos de Ford y de ASTARSA”, entre otros.

Basualdo también indicó que en casos como los de los astilleros ASTARSA y Mestrina, así como en las plantas de ceramistas (Lozadur) “está clara la presencia de la fábrica como territorio represivo”. Y que ese espíritu de lucha está entre “algunas de las cuestiones que trataron de desarticular”, con la represión.

El abogado Uriarte, en esta línea, observó que esa relación cercana se puede observar en los libros de actas de las empresas, de manera palpable. Con escritos donde, ante desapariciones y represión, las firmas expresan que han superado “conflictos” u obtenido beneficios. Así de claro y sin muchos eufemismos.

Hacia el final, dos referentes de la CMVJ aportaron a la memoria de la lucha de ASTARSA hace 50 años, un poema –que llegó de Virginia Baldo (Comisión Derechos Humanos Pancho Soares) - y un texto en prosa –de Hugo Cacho Hidalgo-. La jornada tuvo muchísimas adhesiones del campo de los derechos humanos y sus referentes más destacados.

Por citar, solamente, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Abuelas de Plaza de Mayo. La luchadora Taty Almeida. El reconocido abogado de derechos humanos y periodista, Pablo Llonto. Y entre el público asimismo, no faltaron referentes sociales, políticos y de organismos de derechos humanos de la región.


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