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Sábado 28 de Enero de 2023   











En la toma de ASTARSA en 1973
24/6/2022 Vicente López - Entrevistas

 
Juan Carlos Sosa (78) conocido como el “Chango” Sosa -músico de oficio, por esas vueltas de la vida- fue uno de los militantes sindicales que planificó, y el 30 de mayo de 1973 concretó, la toma del Astillero ASTARSA, en Tigre. La toma se hizo tras la muerte, en un accidente laboral, del trabajador, José María Alesia. En esta entrevista el Chango recuerda la toma y explica cómo se conformó y actuó aquella agrupación de trabajadores de base, reconocida en la región por sus iniciativas y su compromiso sindical. Entre sus reivindicaciones, por caso, lograron una comisión, de seguridad laboral, compuesta por los propios trabajadores.

-¿Cómo llega a ASTARSA; tenía un oficio o fue como un operario general?
-Ninguno. Es más, yo fui a trabajar a ASTARSA en 1971 porque con el grupo nuestro, antes de entrar a Montoneros, decidimos proletarizarnos. Decíamos: todas estas ideas que tenemos hay que llevarlas al movimiento obrero. Porque entendíamos que había que trabajar fundamentalmente en las fábricas. Fui a la escuelita dentro de ASTARSA; allí los jóvenes estábamos un mes aprendiendo a soldar, a cortar las chapas, interpretar planos. Cumplíamos un horario de trabajo, sin goce de sueldo. Había un trabajador viejo que enseñaba la parte práctica, era manco. Apruebo el examen y me mandan a naval. Yo quería entrar a metalúrgico que era el gremio más importante a nivel nacional, pero bueno, no dije nada; a ver si todavía no me tomaban.

-¿Qué sindicato era?
-Dentro de ASTARSA convivíamos varios sindicatos. Pero el principal era el metalúrgico, que pertenecía a la UOM; en esa época era secretario general Gregorio Minguito, un burócrata pesado en Vicente López, de toda la zona norte. Y el naval, Sindicato Obrero de la Industria Naval, SOIN.

-¿Su agrupación reivindicaba algún color político?
-Al principio teníamos una agrupación clasista. Se llamaba “12 de setiembre”, que es el Día del Trabajador Naval. También se nos conocía como “los compañeros de la lista marrón”, que habíamos conformado en 1972 para las elecciones, que perdimos. Pero después cuando fallece un compañero, y que por él tomamos el astillero, cambiamos y le pusimos su nombre: “Agrupación Naval Peronista José María Alesio”; se lo conocía así, aunque su apellido terminaba con “a”, Alesia.

-¿Estaban conectados con comisiones internas de otras fábricas?
-Empezamos a tener comunicación con trabajadores de otras fábricas, de otros gremios distintos a partir del ´73 cuando tomamos el astillero. Que además es la primera toma durante el gobierno de (Héctor J.) Cámpora; porque asume el 25 de mayo y nosotros tomamos el astillero el 30 de mayo. Entonces, por la toma se acercan a nosotros laburantes de otros gremios; de FATE, Matarazzo; Gilera; ALBA; NESQUIK; Korn; aserraderos; ceramistas.

-¿En el momento de la toma de ASTARSA, qué debatía el movimiento obrero, de ASTARSA y en general?
-Lo que se buscaba era disputarle a la burocracia sindical la dirección de los sindicatos, porque no nos defendían. Dentro de la fábrica discutíamos fundamentalmente las condiciones de trabajo. En aquella época, en paritarias, cada año se discutía el salario y recién cada dos años las condiciones de trabajo; pero había mucha trampa de la patronal. Por ejemplo en las categorías de trabajo. Es decir, a un medio oficial soldador cada seis meses había que tomarle un examen para que pase a oficial, y eso significaba un aumento de sueldo. Lo tenía que hacer un delegado; decirle a la patronal: `oiga, hay que tomarle un examen a este compañero`. Y si no se hacían, había que quejarse al delegado y el delegado al sindicato. Y eso no se hacía.

-¿Había accidentes de trabajo?
-Las condiciones de trabajo en ASTARSA eran terribles. Los accidentes de trabajo. Se hacían barcos de gran calado, de miles de toneladas; tardaban como nueve meses en hacerse. Se hacían en un lugar como una gran campana donde había chapas de hierro, y vos estabas adentro. Es decir, un martillazo sonaba en todo ese lugar. Y antes de que vaya la soldadura era todo al rojo vivo, para remachar las chapas. Entonces la gran mayoría de los trabajadores estaban sordos. Era una enfermedad profesional. Y había todos los días accidentes. Cada barco se llevaba un muerto o dos, o más. Y la patronal no reconocía las enfermedades profesionales.

-¿Estaba legislado el tema de las enfermedades y la empresa no cumplía, o ni siquiera estaba legislado?
-En caso de ruido la legislación decía que pasados los 90 decibeles era insalubre, y en lugar de ocho horas tenías que trabajar seis, con el mismo sueldo. Pero no se medía el ruido, porque si no quedaba el precedente. Eso como muchos otros temas ¿No? Al punto que en el 73 fallecen dos compañeros. En febrero del 73 se cae un compañero de una grúa, 20 metros de alto. Los compañeros estaban sensibilizados por nuestra agrupación sobre los problemas de seguridad. Antes moría un compañero, no pasaba nada; le pagaban a la familia, y se seguía igual trabajando. Pero cuando se cae el compañero de la grúa se hace un paro. En mayo se mata otro compañero dentro del doble fondo de un barco. Se accidenta dos días antes de que asumiera (Héctor J.) Cámpora el 25 de mayo; y paramos de nuevo.

-¿Y ante las muertes el sindicato qué hace?
-El compañero fallece en el Instituto del Quemado. Pero viene la burocracia sindical de los navales a levantar el paro diciendo que el compañero se estaba recuperando. Y en esa misma asamblea de la burocracia llegan compañeros con la noticia de que había muerto ¡Ahí se armó un quilombo! Yo estaba despedido en ese momento pero me reunía con los compañeros porque llevaba adelante la agrupación. En un club de San Fernando les digo, un día antes de que asumiera Cámpora: “Va a asumir un gobierno popular. Tenemos que aprovechar el momento político de la asunción de Cámpora y tomar el astillero”.

-Se hace la toma entonces…
-Y nosotros tomamos el astillero el 30 de mayo. La toma duró entre 7 y 8 días, entre paro y toma. Además llevamos un pliego de condiciones que hasta ese momento nadie había llevado. Y fue con toma de rehenes: la dirección de ASTARSA. Los Brown Menéndez; Brown Cantilo, para asegurarnos que no nos vengan a reprimir. Los empresarios y la burocracia sindical reprimían. Aunque en un momento el subjefe de la policía bonaerense en 1973, Julio Troxler (1973), sobreviviente de los fusilamientos de José León Suárez en el `56, les dijo a los policías “a los laburantes de ASTARSA ni tocarlos”. No obstante dentro del astillero había compañeros armados; y afuera había compañeros de las organizaciones armadas, por si había algún enfrentamiento.

-¿Qué condiciones le reclaman a la patronal?
-Por ejemplo, que fuéramos los mismos trabajadores, los que conformáramos las condiciones nuevas de trabajo. Con la toma del astillero nosotros presentamos un pliego de cinco puntos. El primero era que la empresa despida a su equipo de seguridad e higiene. El segundo era que la empresa reconozca un puesto de seguridad e higiene compuesto por los trabajadores, con inmunidad gremial. El tercero, la reincorporación de todos los despedidos por cuestiones políticas y gremiales de los últimos dos años. Todas las semanas despedía ASTARSA. El rol de aquella escuelita (que nombra al inicio) era poner trabajadores nuevos y despedir a los viejos, o los de agrupaciones. Y a los nuevos les pagaban menos. El cuarto era que paguen los salarios caídos. Y el quinto que no tomen represalias con los trabajadores.

-¿Accedieron a los reclamos?
-Claro. Con la toma la patronal quedó bastante tocada. Y todo lo que pedimos tuvieron que aceptarlo. Y esa comisión de trabajadores, era la que dictaba, las nuevas formas de trabajo para los navales. Se declaró insalubre todo el astillero en la parte naval. Y esa Comisión de Salubridad e Higiene no duraba como los delegados. Se cambiaba cada seis meses para que pasaran todos los trabajadores; aprendieran; se enteraran. Y se formaran. Después la idea se fue llevando a otros astilleros; en el sector, no solamente en ASTARSA, aunque no en el sindicato con la burocracia.

-Ustedes eran trabajadores capacitados en la lucha sindical y política ¿Por eso de destacaron entre otras comisiones internas?
-La agrupación sindical se reunía para hablar de política: qué es la democracia sindical, la burocracia. Sobre la historia del movimiento obrero argentino y mundial. Íbamos a ver películas a los cines: Los Compañeros (Monicelli 1963); La Batalla de Argelia (Pontecorvo 1966); Queimada (Pontecorvo 1969); La clase obrera va a la paraíso (Petri 1971). Había un trabajo de politización con los compañeros. Y además en un local que teníamos en San Martín venían intelectuales de izquierda como Pancho Aricó; José Nun; del espacio Pasado y Presente; Juan Carlos Portantiero; y daban charlas y seminarios. Sacábamos un periódico, Los obreros. Además invitábamos a agrupaciones de base de la zona, gente de fábricas. Nos íbamos formando. Después pudimos alquilar otro local en San Fernando y armamos como un equipo de abogados laboralistas. También teníamos relación con la universidad. Un compañero de militancia nuestro, en Medicina (UBA), conforma el Instituto de Medicina del Trabajo. Y en la Universidad Tecnológica Nacional asesora a los delegados; y en la Facultad de Derecho (UBA).

-¿Cuándo llega la dictadura cómo estaban?
-Yo me voy de ASTARSA a fines del ´75. Tuve problemas políticos con Montoneros, donde yo pertenecía en ese momento. Y me exilie en abril del ´76. Fui a España, Francia, México, y volví en el ´83. Pero en ASTARSA -antes de la dictadura- nosotros no dejábamos que hubiera nadie. Solamente en la barrera, la entrada, había cuatro o cinco policías. Pero ciertamente había infiltrados, de la Prefectura por ejemplo, nos enteramos después; y pesados de la burocracia sindical. Y hubo muchos compañeros desaparecidos. Porque las patronales tenían relación directa con las fuerzas armadas. Eso se ve descaradamente en el golpe del 76. La dictadura fue cívico militar.

-¿Eran conscientes de la complicidad civil con la dictadura?
-Sí. Veíamos como trabajaban en conjunto las patronales y la burocracia sindical. Quienes pasaban nombres, direcciones. Después se juzga a los militares y no a los civiles. Los Brown Menéndez están en la calle, tranquilos. Han pasado muchos años y solo se juzgó a los civiles de Ford.

-¿Cómo ve el futuro de los juicios a los civiles?
-Todo se retrasa. Mientras no se toque la parte judicial. Es decir, jueces, fiscales que son el otro poder, esto no se va a mover. Los civiles no han sido tocados. Aunque tenemos un gobierno popular, no se mueve. El Ejecutivo podría avanzar por decreto en algunas cosas, y no avanza. Se hace muy difícil llevar adelante políticas reivindicativas si no tenemos el apoyo del gobierno.

Nota: El 24 de marzo de 1976, el Ejército Argentino ocupó la planta y otros astilleros de la zona, secuestrando a 60 trabajadores de los cuales dieciséis continúan desaparecidos.


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