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Domingo 22 de Octubre de 2017   












Estudio sobre los jóvenes y la violencia de género en Tigre.
23/6/2011 Tigre - Encuestas

Un estudio elaborado por la Dirección de Políticas de Género y Violencia Familiar de Tigre sobre violencia de género en la adolescencia, sostiene, entre sus conclusiones más relevantes, que la violencia es un comportamiento aprendido y puede ser repetido pues los jóvenes son víctimas o testigos de comportamientos violentos, y están influenciados por un contexto social que promueve la violencia. La muestra abarcó a 1.531 alumnas y alumnos, de 14 a 20 años, de escuelas públicas secundarias locales.

“Los municipios tienen la posibilidad de revertir el orden de género discriminatorio y, en tanto garantes de los derechos ciudadanos, comprometerse en su modificación” sostiene un estudio de la Dirección de Políticas de Género y Violencia Familiar de Tigre que analizó la relación género-violencia entre alumnos y alumnas del secundario.

El estudio, al que accedió Prensa Libre, encuestó a 1600 alumnos, de 14 a 20 años, y analizó las respuestas de 1.531 de estos (684 varones/847 mujeres), que contestaron completo un cuestionario de 30 preguntas. Como parte del estudio se efectuaron talleres sobre violencia de género con 852 alumnos (552 mujeres/299 varones).

Se exploró la forma en que los adolescentes padecen y ejercen los distintos tipos de la violencia (física, verbal, psicológica, sexual). Se indagó, además, consigna el estudio, acerca del consumo de alcohol, drogas y uso de armas a los efectos de averiguar si estos factores están asociados a la presencia de violencia.

El informe

El informe revela que “la primera actividad” de los talleres, que consistióen “caracterizar a las mujeres y a los varones” dio como resultados dos caracterizaciones, a saber, una como “histéricas, agrandadas, zorras, trolas” y otra como “compañeras, sinceras, fieles, románticas, maduras”.

Según el análisis, las descripciones “muestran la mirada estereotipada de las jóvenes: “ellas” –dijeron en los talleres- “son trolas o zorras si están con dos o más chicos mientras que “ellos” son machos si tienen la misma conducta”. La segunda descripción remite a otra mujer“sentimental y responsable del cuidado de la casa y de los otros”.

De esto se infiere -sostiene el estudio entre sus apreciaciones- que para los jóvenes del universo estudiado es natural, es decir, les parece normal y usual “la idea de una mujer que pertenece al ámbito privado, doméstico y que debe mantener una posición de subordinación respecto del hombre”.

El estudio indica, no obstante, que en los talleres las jóvenes cuestionaron esa visión de los muchachos con interrogantes así: “Pero cómo, ¿ellos no andan con dos o tres chicas a la vez?”. “Y eso, ¿cómo se llama?”, lo cual permitió visualizar los prejuicios y la discriminación sexista, así como también “la predeterminación de sus roles”.

Otra actividad de los talleres fue dibujar. De allí surgió que “los dibujos de mujeres y varones realizados por las adolescentes, mostraron nuevamente el surgimiento de estereotipos (barba, músculos, autitos, soldaditos y pelotas para los varones; cabello largo, polleras, muñecas, cocinitas y vestidos rosas para las chicas)”.

Más estudios

El estudio indicó que frente a la pregunta de qué les gustaría ser cuando sean grandes, las adolescentes pudieron imaginarse estudiando, trabajando o como profesionales, es decir, fuera del ámbito doméstico, a pesar de “los estereotipos fuertemente arraigados”

“Una de las jóvenes –revela la investigación- planteó: Los padres son machistas, a los hermanos los dejan salir, a ella no. Son muy celosos”. Según el informe: “Esto último puede relacionarse con el ejercicio del poder y el control por parte de los padres respecto de sus hijas mujeres y de la inequidad entre los géneros”.

“Las adolescentes reconocieron –según el informe- que las diferencias observadas se debían a condicionamientos socioculturales y a la crianza que recibían en sus casas y en las diversas instituciones por las que atraviesan durante sus vidas. Envarias ocasiones plantearon situaciones vividas por ellas mismas”.

Cuando una mujer es criada para ser “una dama, débil, compañera, sensible” –indica la investigación- y el varón es criado para ser “un macho, fuerte, infiel e insensible” se forjan “las bases de unas relaciones asimétricas de poder entre géneros, las cuales posibilitan, en algunas ocasiones, el ejercicio de laviolencia”.

Una de las conclusiones generales sostiene que “La violencia es un comportamiento aprendido y puede ser repetido por haber sido víctimas o testigos de comportamientos violentos y también por la socialización de género, por la cual todos y todas están atravesados”.

Entre las conclusiones deltrabajo con los varones, el estudio revela que estos “realizan una descripción de la mujer como objeto sexual y son muy pocos los que van más allá del estereotipo. En ningún caso han incluido características que tengan que ver valores como la generosidad, la honestidad, la tolerancia, la solidaridad”.

“Sin embargo –sostiene la investigación- nos encontramos en un momento social propicio para promover en los adolescentes la des-identificación respecto de los estereotipos de la cultura machista” pues: “Generaciones anteriores de adolescentes ordenaban su vida según los ideales del padre”, pero hoy en día esto ya no sucede.

Otra de las conclusiones de la investigación indica: “los varones duplican a las mujeres en el ejercicio de la violencia física hacia sus parejas” y “las adolescentes mujeres, como se ve a través de sus respuestas, incluyendo el análisis de los talleres,padecen claramente el resultado de este modelo”.

“Se observa -.evalúa en informe- que los adolescentes de escuelas públicas de Tigre están socializados para responder a un modelo masculino” que resalta la potencia sexual, la fuerza física, el rol proveedor, la represión de sentimientos y emociones, la resistencia al dolor, la exposición al riesgo, la competencia y la conquista.

Según la investigación, los antecedentes de violencia familiar predisponen a padecer violencia por parte de una pareja. “En las mujeres el riesgo se incrementa con respecto a los varones. Un 15,5% de mujeres y un 9,2% de varones habrían padecido violencia por parte de sus parejas sin tener antecedentes de violencia familiar”.

“Una forma de contrarrestar la falta de democracia en la familia –prescribe el estudio-es brindar a los y las jóvenes la posibilidad de participar activamente con el derecho a la escucha y al respeto por sus opiniones y sus identidades individuales, sin discriminación por género, raza, etnia, condición social”.

Según la investigación: “nuestra escuela pública deberá estar dispuesta a un cambio en sus contenidos y sus prácticas, revisando los estereotipos culturales y de género que se reproducen al interior de cada establecimiento y promoviendo el respeto a las diferencias”.


Link Permanente:  http://www.prensalibre.com.ar/index.php?id=3765
 
Comentario de HUGO RAMON, 28 junio, 2011
MUY BUEN ESTUDIO,ENTRE ESTOS JOVENES.ESTá FALTANO UN ESTUDIO SOBRE LA VIOLENCIA,dESPUES DE RIVER VEO A MUCHOS "VIEJOS"asustarse de los violentos t de la violencia.Son conteporaneos de bombardeos ,fusilamientos,anulamientos de resultados electorales en nuestro pais.
 
  
 
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