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Miercoles 25 de Mayo de 2022   











El agua potable de barrio Arca
7/1/2016 San Isidro - Barriales

La cooperativa de agua potable quiere seguir

Los vecinos de los barrios Arca y Tanque, de Villa Adelina, reafirmaron su decisión de seguir defendiendo la red de agua potable suministrada por la Cooperativa Arca de provisión de agua, que utilizan desde hace años con un servicio dentro de los estándares de calidad permitidos y a menores costos que los que ofrece AySA.

Poco antes de fin de año gran cantidad de vecinos de los barrios Arca y Tanque, de Villa Adelina, se encontraron en una asamblea ad hoc para reafirmar su decisión de seguir manteniendo los servicios de provisión de agua de la Cooperativa Barrio Arca, que gestionan los propios vecinos.

Desde hace tiempo la intendencia local, algunos concejales y vecinos han tratado de cuestionar la calidad del agua, pero ninguno de los tres logró obtener exámenes que avalen sus posturas, pese a que en varias oportunidades encararon análisis. Pero así y todo la intendencia sigue en su postura.

La cooperativa hace analizar el agua, que consumen sus familias en el barrio, por laboratorios especializados; y en períodos más largos, como control cruzado, también por el INTI, y hasta el presente los análisis marcan que el agua siempre cumple con los requisitos del Código Alimentario Argentino para consumo.

Asimismo, en los años de existencia de la cooperativa nunca hubo problemas de salud en el barrio, que se puedan atribuir a la calidad del agua que llega al tanque comunitario de los vecinos, situado en R. Fournier 2090; a lo sumo, aparición de sarro, que cuando lo hubo se corrigió según las prescripción de los especialistas.

Una fuente vecinal explicó que “la intendencia de San Isidro y la empresa AySA, a espaldas de la cooperativa, licitaron la obra de construcción de otra red con el propósito de anular la ya existente”. La razón es obvia: “imponer así el servicio de AySA”, es decir, conseguirles clientes a la empresa en detrimento de la cooperativa.

La licitación, según explicaron, se realizó por decreto del intendente de San Isidro, Gustavo Posse, y sin darle intervención a los vecinos del barrio, “pues no tiene el porcentaje de adhesión necesaria en la vecindad“. De hecho, desde la cooperativa afirman: “algunos vecinos requieren el servicio de AySA y es respetada su opinión”.

Walterio Kirsch, el actual presidente de la cooperativa, vecino del barrio Arca desde hace muchos años, le dijo a Prensa Libre que lo que más pide la vecindad es ser escuchados por las autoridades municipales y que se respete “la voluntad de la mayoría que espera poder continuar con el servicio de agua existente”.


Link Permanente:  http://www.prensalibre.com.ar/index.php?id=9725
 
Comentario de Pablo, 11 enero, 2016
A pocas cuadras de Acceso Norte y Fondo de la Legua viven 600 familias sin agua corriente, se abastecen de un vetusto tanque comunitario construido hace décadas, que bombea el agua desde la napa, irremediablemente contaminada. El bombeo y mantenimiento del tanque está parcialmente a cargo de una cooperativa formada por un grupo de vecinos. No es una zona carenciada sino un típico vecindario de clase media.
Todos los organismos, nacionales, provinciales y municipales con jurisdicción sobre el tema coinciden en que el agua del tanque no es apta para el consumo humano. Se han encontrado bacterias en grado alarmante y todos los análisis serios han identificado componentes químicos compatibles con actividades tales como fábricas de pintura o tintorerías industriales (diversos tipos de solventes, por ejemplo). Todo ello es resultado de años de actividades industriales contaminantes sin control y de la filtración de aguas servidas (pozos ciegos).
Consumir agua en los barrios “El Tanque” y “Arca” de Villa Adelina es, por ello, altamente peligroso para la salud. La concentración de sales, además, genera sarro que destruye cañerías y artefactos domésticos. La Municipalidad de San Isidro lo sabe y lo reconoce públicamente.
La mayoría de los vecinos claman por conectar los barrios a la red de AySA. A ellos parece oponerse una minoría que siente amenazada la tradición de los barrios, representada por la actividad comunitaria en torno al tanque común y su gestión cooperativa. Los cooperativistas parecen rechazar además la intromisión de los punteros de la Municipalidad de San Isidro.
Mientras tanto, AySA manifiesta tener prevista la conexión dentro de su plan general de obras del período 2014-2018 pero dice no contar con fondos presupuestados para encarar las obras antes de esas fechas.
Con ese panorama asumimos la representación judicial de los vecinos de Villa Adelina. Llevamos esta problemática ante la Justicia con la finalidad de lograr un ámbito de diálogo ordenado donde los organismos interesados (fundamentalmente la Municipalidad y AySA) y los actores barriales (la Cooperativa y los vecinos) pudieran acordar una solución. No se trató de enfrentar a partes en disputa sino de construir diálogo y soluciones.
AySA ha colaborado o, por lo menos, no se ha desentendido. La Municipalidad de San Isidro, en cambio, no ha hecho más que obstruir, desentenderse, enfrentar a los vecinos entre sí y ofrecer soluciones retrógradas. En el expediente judicial, la Municipalidad ha sido hasta ahora la única parte cuya conducta fue francamente dilatoria y obstruccionista. En los barrios, la Municipalidad se ha dedicado a instalar rumores, quejarse de acciones adversas de los vecinos que nunca existieron, y distribuir panfletos propios con información inexacta. En noviembre pasado repartió la propaganda electoral Gestión San Isidro en la que dijo “intervenir para agilizar una obra de AySA en Villa Adelina”. No hay constancia de esa gestión. Otro tanto hizo en diciembre con un volante repartido puerta a puerta; plagado también de afirmaciones incomprobables.
En septiembre de 2012 el bloque de concejales del Frente para la Victoria, con el impulso del Concejal Leandro Martín, se hizo eco de la mejor solución que hemos escuchado hasta ahora y que apoyamos. Se trataba de que la Municipalidad pagara las obras de tendido de la red (según AySA, tres millones de pesos), incluyéndolas en su presupuesto 2013, para recuperar después ese dinero de AySA, sin que los vecinos tuvieran que esperar a que se solucionen problemas jurisdiccionales o se desenrede la maraña burocrática.

La Municipalidad de San Isidro desestimó ese proyecto por “demagógico” y propuso un camino alarmante. Lanzó una encuesta informal entre los vecinos para determinar si la conexión goza de aceptación, es decir, quiénes quieren recibir agua segura y quiénes prefieren seguir envenenándose. Con el resultado de esa encuesta se propone gestionar la obra obligatoriamente “por cuenta de terceros”, es decir a cargo de los vecinos. De esta manera, quien pueda pagar tendrá agua y quien no, seguirá envenenándose o le ejecutarán su propiedad por no pagar los cargos que le imponga la Municipalidad. Pero además, para su encuesta dividió los barrios en cuadrículas, de manera que si a través de este mecanismo en alguna manzana o sector ganan los que rechazan a AySA, esa circunstancial mayoría obligará a la minoría a seguir envenenándose. Es una peculiar manera de gobernar, sin duda.
Entretanto, en diciembre y enero se quemaron las bombas del tanque, faltó el agua por varios días y reventaron caños que anegaron calles. La respuesta de la Municipalidad fue mirar para otro lado. Los vecinos repusieron por su cuenta las bombas y arreglaron calles y veredas. La Municipalidad teme que si accede a asistir a estos barrios, otros vecinos del Distrito pedirán obras. Parece que ocuparse de la salud pública, de la vía pública o del cuidado comunitario puede generar algún mal ejemplo. No vaya a ser que otros terminen pidiendo vivir mejor.
Por todo esto, en Villa Adelina, la Municipalidad de San Isidro, engaña, divide, atrasa y no gestiona.
Engaña, con información confusa o falsa, o dice hacer pero no hace. Divide y enfrenta a los vecinos para excusar su inacción detrás de supuestos intereses encontrados. Atrasa, proponiendo una solución lamentable: que accedan al agua segura sólo los que puedan pagarla o que una circunstancial mayoría obligue a los demás a envenenarse. Finalmente, no gestiona nada. Tan es ello así que después de meses de insistencia por parte de los vecinos, el único funcionario municipal que parece dar la cara es un concejal del bloque oficialista; ningún funcionario ejecutivo está visiblemente a cargo.
En Villa Adelina, el Estado municipal, como primer gestor del bien común, sigue ausente. Ante un problema tan grave, repetir que a la Municipalidad no le corresponde solucionarlo es una triste manera de gestionar la cosa pública.
La solución más sensata sigue siendo llevar en forma gratuita la red de agua corriente hasta la puerta de cada vecino para que cada uno decida libremente conectarse a esa red. Nada impide, por otro lado, que el barrio termine teniendo un sistema mixto, siga usando el agua del tanque para riego o limpieza y adopte el agua de red para consumo humano.
Aquí no juegan las ideologías; el acceso al agua potable ya ha sido reconocido como derecho fundamental. La efectividad de ese derecho no puede quedar sujeta a la lógica consumista de conectar a quien paga y olvidar a quien no puede.
Sólo es necesario coordinar la acción entre la Municipalidad de San Isidro y AySA y, en todo caso, imaginar creativamente formas alternativas de financiar las obras hasta que AySA pueda devolver los fondos. La Municipalidad puede -de esto no cabe duda a esta altura- financiar con fondos propios, formar un fondo específico, o gestionar crédito bancario, si hiciera falta. Tan sólo se requiere voluntad de gestión, capacidad e imaginación.

Comentario de Gustavo Camps, 13 enero, 2016
Estimado Pablo, como es de periodista honesto no complacer a nadie, ni aun a sus lectores, quiero informarle que la extensa nota del abogado del frente UNA-Frente Renovador, Luis Sprovieri (hace al menos dos años que pulula por la red Internet) que usted publica como comentario suyo, tiene datos erróneos, algunas falsedades y no pocas exageraciones. Podría duplicar el tamaño de “su” comentario con aclaraciones, pero voy a detenerme solo en la frasecita: “Aquí no juegan las ideologías (…)”. Es justamente lo contrario. Solamente es por razones ideológicas que se persigue, con chanchullos leguleyos y difamaciones sobre la calidad del agua, a vecinos que son capaces de mantener una cooperativa vecinal autónoma desde hace muchos años, y piensan seguir haciéndolo por muchos más.

Comentario de María Isabel Ossorio Herrera, 10 junio, 2016
Me gustó mucho el comentario de Gustavo Camps Solamente agrego : hace 57 años que vivo en el barrio y consumo desde entonces el agua jamás tuve problemas de salud con ella cuando dicen erróneamente que está contaminada Se hacen análisis constsantemente y dan mejores resultados que otras aguas calidad y cantidad excelentes

Comentario de Matias, 13 junio, 2016
Hola quisiera saber a quien me tengo que dirigir por dejarme sin agua durante 6 dias y contando a.mi flia con un bebe de 3 meses. Por favor algun cooperativista con nombre y apellido quien pueda darme una explicacion valida si es que la hay.
 
  
 
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