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Sábado 18 de Noviembre de 2017   












En verano el Tío Oscar manda
17/2/2016 Nacional

 
Por Alberto Poggi

Los que amamos el cine nos encontramos todos los años en enero y febrero con que la cuota de buen cine que llega a nuestra pantallas es cada vez menor. Ya hemos hablado muchas veces en estas columnas sobre el control cada vez más importante de las grandes producciones norteamericanas que, junto a la concentración absoluta de la distribución, ha provocado que la cartelera, especialmente en el caso de las cadenas de cines que mandan, que ahora sólo son dos, esté ocupada siempre por los grandes tanques. Las enormes sumas que se gastan en los lanzamientos de los estrenos, cartelería, avisos, notas en los medios masivos, etc., hacen que el gran público vaya a ver las pelis casi por obligación, para no quedar fuera del mundo.

Todo lo mencionado se acentúa cuando se acerca la entrega del Tío Oscar, es verano y la cartelera está repleta de películas candidatas, hecho que, como ya lo hemos dicho tantas veces, no garantiza calidad artística. De las que están ahora dando vueltas sólo una que no es candidata a mejor film ni a mejor director, si a merecidísimas mejores actriz y de reparto, es el film de Todd Haynes, “Carol”, excelente versión de una novela de Patricia Highsmith, con maravillosas actuaciones de Cate Blanchett y Rooney Mara.

Por desgracia entonces, para hablar del buen cine no hay nada mejor que recordar a un grande entre los grandes, el director italiano Ettore Scola, que murió, es un decir, el pasado 19 de enero cuando tenía 84 años. Se va con él uno de los últimos vestigios de una forma de ver el mundo y filmarlo que está casi terminada. Queda otro grande Marco Bellochio, que también integró un grupo importante de directores, técnicos y actores que se sobrepusieron al desastre de la Segunda Guerra Mundial y al fascismo, a fuerza de creatividad y talento.
Scola formó parte, junto a Mario Monicelli o Luigi Comencini, entre tantos, de un grupo generacional del pos neorrealismoque empezó a filmar en la década del ’60 y sus primeras obras, esencialmente comedias costumbristas, no tuvieron demasiada repercusión aunque si se empezaba a asomar su mirada filosa sobre los vicios y las virtudes de una sociedad que en ese momento se encontraba arrinconada entre vertiginosos cambios sociales y una serie de tradiciones de ninguna manera dispuestas a ser olvidadas. Hay muchas grandes películas de Scola, pero para los jóvenes de hoy y también para quienes quieran volver a verlas, son imprescindibles, nombramos sólo algunas: “Feos, sucios y malos” que ganó en Cannes en 1976 lo convertiría en un director reconocido mundialmente. “Nos habíamos amado tanto” con el magnífico dúo de Sofía Loren y Marcello Mastroianni. Esa dupla vuelve a deleitarnos en “Un día muy particular”, ubicada en la Italia del Duce, durante una visita de Hitler, que desarrolla una historia intimista y al mismo tiempo densa y profunda del conjunto social y político de la época.

Ettore Scola siguió amando al cine hasta sus últimos días y podemos nombrar algunas películas de la década del ’80 muy hermosas y que mantienen su impronta crítica, artística y fundamentalmente ética: “El baile”, “La terraza” y “La familia” son imperdibles. Ha muerto pero para los que amamos tanto el cine, como lo hizo él, sigue vivo en sus maravillosas e inolvidables películas.

AP


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