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Domingo 17 de Diciembre de 2017   












Cuentos para todos: de los orígenes a la actualidad 136
28/7/2017 Región Metropolitana Norte

 
Literatura japonesa

El Nō casi desapareció durante la era Meiji (siglo XIX) y aunque había perdido el apoyo gubernamental, recibió el reconocimiento oficial, y a partir de 1912, es cuando se comienza a utilizar el término nōgaku, para designar el conjunto formado por el Nō y el kyōgen, construyéndose además las primeras salas exclusivamente dedicadas a este arte.

Por supuesto, el arte japonés tenía todavía mucho más para dar…

La apertura de Japón, al final del siglo XIX, suscita el interés de varios artistas occidentales. Cuando era embajador de Francia en Japón, por el año 1921, el poeta Paul Claudel quedó impresionado por la estructura dramática del nō y su musicalidad. Esta idea queda expuesta en algunos de sus textos críticos como El Nō y El Drama y la música. La influencia que el teatro nō pudo tener sobre la dramaturgia misma de Claudel es sobre todo de forma. También en Irlanda, William Butler Yeats, (Premio Nobel 1923), también se inicia en el nō y hasta los creadores teatrales, desde el propio Stanislavski hasta Meyerhold, estudian la dramaturgia japonesa, y hacen algunas experiencias de puesta en escena, aunque más bien inspiradas en el kabuki por su aspecto más colorido y exótico. Bertolt Brecht, apasionado por el teatro chino, adapta en 1930 una obra nō: Taniko, bajo el título Der Ja-sager (aquél que dice sí).
En nuestra época, los nō modernos de Yukio Mishima, gracias a la traducción francesa de Marguerite Yourcenar, dieron a conocer a la opinión pública algunos elementos esenciales del nō, como los "fantasmas vivos" o las metamorfosis de animales.

Las máscaras

Un "Ko-jo" (viejo) la máscara, en la colección del Museo de los Niños de Indianápolis
Todas las máscaras utilizadas en las representaciones de nō tienen nombre.
Usualmente sólo el shite, o actor principal, lleva máscara. Y también, en algunos casos los Tsure (otro de los protagonistas que puede llevarla), pueden también llevarlas, en particular para roles femeninos.
Las máscaras nō son usadas para representar a un personaje femenino o no humano (divino, demoníaco o animal), existiendo también máscaras para representar jóvenes o ancianos. Por otra parte, los actores de nō que no llevan máscara representan el rol de adultos alrededor de los veinte, treinta o cuarenta años de edad.
Cuando son usadas por un actor experimentado, las máscaras nō poseen la habilidad de representar distintas emociones de acuerdo a la postura de la cabeza y a la utilización de las luces. Una máscara inanimada puede tener apariencia de felicidad, tristeza o una variedad de sutiles expresiones.

En el siglo XXI

Al día de hoy sobrevive el nō como una de las artes tradicionales más reconocidas. Y desde 2001, figura como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco como parte del nōgaku, conjuntamente al kyōgen.

Existen alrededor de 1500 actores profesionales de nō en Japón, y esta forma de arte está empezando a crecer nuevamente. Contrariamente al kabuki, que siempre ha sido muy popular, el nō poco a poco se volvió una representación sólo para una determinada elite intelectual. Las cinco escuelas existentes de actuación nō son: Kanze, Hosho, fundada en el siglo XIV, Komparu, Kita y Kongo. Cada escuela tiene una familia principal conocido como Sō-ke, y la cabeza de cada familia tiene el derecho de crear las nuevas obras o revisar las piezas existentes. La sociedad de actores de nō es totalmente tradicionalista, algunos la asocian con el feudalismo y, estrictamente, protege las tradiciones heredadas de los antepasados.


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